Estudiaron una momia egipcia de más de 2.000 años y hallaron un papiro oculto debajo de las vendas
Tras más de un siglo, y a través de estudios no invasivos, expertos lograron reconstruir parcialmente la identidad de un nene de ocho años

Un equipo internacional de científicos logró un hallazgo inédito al analizar una momia egipcia de más de dos mil años que permanecía en un museo de Wrocław, Polonia. Según Arkeonews, mediante avanzadas técnicas de imagen, detectaron la presencia de un papiro oculto bajo las vendas del tórax, posiblemente con la identidad de un niño de ocho años, lo que aporta nuevas pistas sobre los rituales funerarios en el Egipto ptolemaico y abre una ventana a la historia de este enigmático ejemplar.
Más allá de su preservación física, representan una ventana única al pasado. Muchos de estos cuerpos conservan secretos sobre las prácticas funerarias, la vida cotidiana, las enfermedades y los rituales de las civilizaciones antiguas.

Una momia de 2000 años con un papiro secreto
La ciudad de Breslau, cuando aún formaba parte del territorio de Alemania, recibió en 1914 la momia de un infante. La misma fue adquirida por Adolf Bertram, quien ese mismo año asumió el cargo de obispo y la incluyó como parte de una colección de antigüedades que más tarde sería donada al museo diocesano, hoy conocido como Archdiocesan Museum.

El devenir histórico de la región complicó la reconstrucción precisa del origen de la momia. Durante la Segunda Guerra Mundial, numerosos archivos se perdieron o destruyeron, dificultando el rastreo de la procedencia exacta de la pieza por métodos tradicionales. Tras la guerra, con el cambio de fronteras, la localidad pasó a ser Wrocław, en Polonia, y la momia quedó con su biografía fragmentada a pesar de haber sobrevivido a los conflictos.
La investigación reveló la existencia de un objeto oculto sobre el pecho del niño, lo que ha despertado el interés internacional y renovado el estudio de este ejemplar, que data de la época ptolemaica. Este hallazgo sugiere que aún quedan múltiples incógnitas por resolver en torno a momias que han pasado décadas, o siglos, en vitrinas y colecciones, mostrando el potencial de las técnicas no invasivas para ampliar el conocimiento sin poner en riesgo piezas delicadas.

Cómo estudiaron a la momia de 2000 años
La investigación empleó técnicas de imagen no invasivas, entre ellas radiografías y tomografías computarizadas (CT), que permitieron analizar el interior de la momia sin alterar su estado. Este enfoque posibilitó “pelar” digitalmente las capas de vendajes y tejidos, logrando una reconstrucción tridimensional precisa.
El estudio resolvió varios aspectos fundamentales. Los autores confirmaron que los restos corresponden a un niño, gracias a la preservación de tejidos blandos y el análisis anatómico. La edad se estimó en unos ocho años, determinada principalmente por el desarrollo dental observado en las imágenes.

Respecto al proceso de momificación, los escáneres revelaron prácticas propias de la tradición egipcia en determinados periodos: la extracción del cerebro a través de la cavidad nasal y la retirada de la mayoría de los órganos internos. El embalsamamiento fue descrito como cuidadoso, aunque no suntuoso, situando el cuerpo en un contexto social probablemente alejado de los mayores lujos de la época ptolemaica. Estas técnicas permitieron preservar detalles anatómicos clave y facilitar la identificación de la edad y el sexo, además de aportar información sobre los ritos funerarios practicados en ese periodo.
El descubrimiento más llamativo de la investigación fue la presencia de un objeto oculto sobre el tórax. Las imágenes obtenidas sugieren que podría tratarse de un papiro, posiblemente con el nombre del infante o una fórmula vinculada al rito funerario. Otra hipótesis plantea que sea un amuleto u objeto protector, colocado con fines rituales para acompañar al niño en el más allá.
La posibilidad de acceder físicamente a este objeto es limitada, ya que el cartonaje que lo recubre está dañado y es extremadamente frágil. Intentar retirarlo podría poner en riesgo tanto el objeto oculto como la integridad de la momia, por lo que los especialistas han optado por mantener la pieza intacta hasta que sea posible intervenir sin causar daños. En este momento, el equipo se encuentra explorando opciones para retirar o analizar el cartonaje de forma segura y profundizar en la interpretación de la iconografía, con el objetivo de precisar aún más la datación y el origen geográfico de la momia dentro del periodo ptolemaico.




