El documento establece un marco para el intercambio de tecnología, inversión en proyectos mineros y desarrollo de cadenas de valor conjutas.
India cuenta con reservas de tierras raras en estados como Odisha y Jharkhand, mientras que Brasil posee yacimientos en Amazonas y Minas Gerais. Ambos países planean impulsar la producción local para abastecer mercados internos y exportaciones.
El acuerdo se enmarca en una estrategia global de diversificación de cadenas de suministro, impulsada por tensiones geopolíticas y la necesidad de asegurar el acceso a recursos críticos para industrias tecnológicas.
Qué son las tierras raras y por qué son indispensables para las nuevas tecnologías
En la era moderna, la tecnología avanza a pasos agigantados, impulsando la demanda de minerales raros, elementos indispensables para la fabricación de dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos, energía renovable y tecnologías de defensa.
Sin embargo, este crecimiento exponencial plantea desafíos geopolíticos significativos, ya que la mayoría de estos minerales se concentran en unas pocas regiones del mundo, lo que crea una dependencia crítica de los suministros y una competencia feroz por su control.
Los minerales raros, también conocidos como tierras raras, incluyen elementos como el neodimio, litio, cobalto, tantalio y grafito, entre otros. Estos minerales desempeñan un papel crucial en la fabricación de imanes de neodimio para motores eléctricos, baterías de ion litio, componentes de circuitos electrónicos y catalizadores para la industria química.
China, con su dominio en la producción de minerales raros, ejerce su influencia geopolítica, controlando aproximadamente el 80% del mercado global de tierras raras. A su vez, ha utilizado su posición para influir en las relaciones comerciales y políticas con otras naciones, lo que ha llevado a preocupaciones sobre la seguridad de suministro y la competencia desleal en el mercado internacional.
Ante esta situación, varios países han intensificado sus esfuerzos para diversificar sus fuentes de suministro y desarrollar sus propias capacidades de producción de minerales raros. Estados Unidos, por ejemplo, ha tomado medidas para revitalizar su industria minera de tierras raras y reducir su dependencia de las importaciones chinas. Otros países, como Australia, Canadá y Brasil, también han buscado expandir su producción de minerales raros para satisfacer la creciente demanda global.