De cuánto hubiera sido la inflación en la era Milei con la nueva medición que el Gobierno frenó
La intempestiva salida de Marco Lavagna del Indec reveló las intenciones del gobierno de Javier Milei de manipular las estadísticas del organismo de modo de sostener el cada vez más endeble relato de la desinflación.

Es que a nadie escapa ya que, aunque creíble y fuera de toda duda, la forma en que venía midiendo la inflación el Indec estaba desactualizada. En el corazón de esta desactualización está la razón por la que la medición de la inflación decía una cosa y el bolsillo de los trabajadores sentía otra muy distinta.
Sin embargo si durante este mismo período se hubiese aplicado la fórmula actualizada para medir la inflación que ahora el gobierno libertario decidió suspender, entonces el avance de los precios habría llegado al 288,2%, es decir 38,7 puntos porcentuales de inflación adicional acumulada.
A la luz de estos guarismos queda claro el verdadero trasfondo de este nuevo escándalo en el Indec luego de la intervención durante el gobierno de Cristina Kirchner.
A esto debe sumarse que el gobierno libertario acaba de aplicar un nuevo guadañazo a los subsidios energéticos que afectará a miles de familias de clase media que comenzarán a recibir en los próximos días las boletas de sus servicios con fuertes aumentos. Es que Caputo resolvió eliminar la segmentación que dividía a los hogares en distintas categorías de acuerdo a sus consumos para dejar en pie apenas dos categoría: con subsidios energéticos y sin subsidios energéticos.
El dato no es menor ya que el peso de los servicios estaba subrepresentado en la fórmula que venía utilizando, y ahora seguirá usando, el Indec para medir la inflación mientras que la nueva fórmula cambiaba su ponderación en el cálculo y les otorgaba más importancia en el número final.
«El problema con el indicador de IPC refiere a la canasta de consumo, para nada representativa del consumo de los argentinos. Este problema metodológico lleva a preguntarnos si efectivamente la inflación es representativa de los aumentos que han registrado los rubros de mayor peso en el gasto actual de los argentinos y argentinas, y si, eventualmente, el Indec podría corregir esta cuestión», planteaba en diciembre pasado el CEPA.
Y recordaba además que «hasta el FMI ha indicado, tanto en el acuerdo original como en la revisión, la necesidad de actualizar la metodología».
«No resulta posible interpretar la demora en la actualización de la canasta y de los ponderadores como una mera omisión técnica. Por el contrario, la evidencia sugiere que se trató de una decisión deliberada, con efectos directos sobre la medición de la inflación en el período analizado», ya anticipaba el informe, algo que a la luz de lo sucedido el lunes cobra mayor relevancia: la decisión de la Casa Rosada de manipular el índice de inflación.
Cambios en el consumo
El gobierno libertario seguirá midiendo la inflación sobre la base de los resultados obtenidos por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004, es decir de hace 22 años y no de la última Engho, del año 2017 que, aunque ya con 10 años a cuestas, era la que se iba a utilizar en la nueva fórmula ahora dada de baja.
La Engho 2017 exhibe cambios sustantivos en la canasta de consumo. Entre otras modificaciones que vale la pena destacar de acuerdo con el CEPA, se registra:
- Un crecimiento del porcentaje de gasto que los hogares destinan a los servicios como agua, electricidad y gas desde 9,4% – si consideramos los valores originales a 2016 – a 14,5%;
- Un incremento en “Transporte” de 11% a 14,3%;
- Un aumento en “Comunicaciones” de 2,8% a 5,2%;
- Una reducción de la ponderación de los alimentos de 27% a 22,7%.
«Esta ENGHo, aunque tiene ya varios años, sin dudas refleja más acabadamente los consumos promedios de la sociedad» advirtió el CEPA y concluyó que «el Indec debe ponerla en funcionamiento».








