Jaldo rechazó reforma electoral que presentó el Gobierno y más aliados toman distancia de la eliminación de las PASO
El gobernador de Tucumán sostuvo que la iniciativa que impulsa la administración de Javier Milei busca “hacerse un traje a medida”. Su postura se suma a la resistencia de Raúl Jalil (Catamarca) y al rechazo de PRO y UCR, entre otros sectores cercanos al oficialismo

El proyecto de reforma electoral enviado por el Gobierno de Javier Milei al Senado la semana pasada comenzó a enfrentar resistencias tanto en la oposición kirchnerista como entre gobernadores que, hasta ahora, habían acompañado buena parte de las principales leyes impulsadas por la Casa Rosada. Este lunes, el mandatario tucumano Osvaldo Jaldo cuestionó abiertamente la iniciativa y rechazó, en particular, la eliminación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), uno de los ejes centrales del texto oficial.
Según el gobernador Jaldo, la eliminación de las PASO perjudica tanto a los partidos como a los ciudadanos, mientras que el oficialismo considera que la medida contribuye a la modernización política y una fuerte reducción del gasto.

Durante una entrevista con Canal 10 Tucumán, el gobernador criticó la propuesta nacional. “El gobierno nacional está intentando hacerse un traje a medida en materia electoral. Mandó no solo la eliminación de las PASO sino un conjunto de medidas. Vienen por la eliminación definitiva de las PASO”, afirmó Jaldo.
En ese sentido, explicó que, de concretarse esa medida, los partidos políticos deberán regirse por sus propias normativas internas.
“Se vuelve a la carta orgánica de cada partido, donde se fija el sistema de elección de los futuros candidatos”, afirmó Jaldo y contextualizó el escenario electoral del próximo año, cuando Tucumán renovará representación en el Congreso Nacional: tres senadores y cinco diputados.
En particular, detalló que en el caso del Partido Justicialista (PJ) de Tucumán, el mecanismo está definido: “Nuestra carta orgánica habla que los candidatos se seleccionan a través de internas partidarias con el padrón de la junta electoral federal, con los afiliados que figuren en ese momento”.
No fue el único cuestionamiento. También se mostró en desacuerdo con la implementación de la Boleta Única en los términos planteados por la Nación. “Quien habla no está para nada de acuerdo de esas medidas electorales porque es un traje a medida de La Libertad Avanza hecha por el mejor sastre de Capital Federal”, lanzó, en una frase de fuerte tono político.
El mandatario tucumano incluso dejó entrever que buscará trasladar esa discusión al ámbito partidario provincial. Señaló que pedirá una reunión del Consejo Provincial del Partido Justicialista para fijar posición sobre el proyecto. La decisión exhibe que el debate electoral ya empezó a impactar en las estructuras partidarias del interior.

La postura de Jaldo no quedó aislada. Según pudo confirmar Infobae, en las últimas horas también trascendió el malestar de Raúl Jalil, otro de los gobernadores peronistas que mantuvo canales abiertos con la Casa Rosada y que tampoco vería con buenos ojos la eliminación de las PASO. En el oficialismo admiten que el respaldo de los mandatarios provinciales será decisivo para cualquier cambio en materia electoral, especialmente en el Senado, donde las provincias tienen peso específico.
El escenario se complejiza aún más porque las objeciones exceden al peronismo dialoguista. PRO y UCR ya hicieron saber sus reparos a la eliminación lisa y llana de las primarias. En ambos espacios conviven sectores favorables a revisar el sistema, reducir costos o modificar plazos, pero no necesariamente a suprimir por completo una herramienta que consideran útil para dirimir liderazgos y ordenar candidaturas.
Ese mosaico de resistencias amenaza con convertir la reforma electoral en una discusión más compleja de lo que imaginaba la Casa Rosada. El oficialismo apostaba a capitalizar el discurso de modernización política, reducción del gasto y simplificación de los procesos electorales. Sin embargo, la eliminación de las PASO toca intereses partidarios concretos, reabre disputas de liderazgo y genera prevenciones incluso entre sectores cercanos al Gobierno.
El gobernador también aprovechó la entrevista para hablar de la interna del peronismo nacional. Señaló que el Partido Justicialista “se tiene que normalizar y tratar de ordenarse de una vez por todas” y afirmó que en el movimiento “no sobra nadie”. En esa línea, planteó que la futura conducción y eventual fórmula presidencial debería surgir “de abajo hacia arriba”, con protagonismo de los gobernadores y del interior del país.

En ese tramo también tomó distancia de la proyección nacional de Axel Kicillof. Dijo que el mandatario bonaerense “se está autopostulando” y remarcó que una candidatura no puede construirse en soledad. “Una golondrina no hace verano”, resumió.
Aunque el foco principal de sus declaraciones estuvo puesto en la reorganización del peronismo, el mensaje político más inmediato fue otro: uno de los aliados circunstanciales del Gobierno acaba de cuestionar frontalmente la reforma electoral oficial.




