Policiales

Vandalos destrozaron un comercio a metros de una Escuela en el Barrio Hipolito Yrigoyen

La violencia juvenil vuelve a golpear con fuerza en Presidencia Roque Sáenz Peña. Bandas de menores que desde hace meses siembran terror en los barrios Santa Mónica, Pablo VI e Hipólito Yrigoyen destruyeron una carnicería ubicada a metros de una Escuela, profundizando el clima de miedo e impotencia entre vecinos y comerciantes.

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El último ataque ocurrió a metros de la Escuelita «Luz y Fuerza», en una zona tomada por bandas de menores que desde hace meses actúan con total impunidad. Pese a las reiteradas denuncias, la violencia no se detiene: comercios destruidos, escuelas dañadas y vecinos aterrados. Ayer hubo un operativo policial, pero para los vecinos fue apenas un parche. Reclaman que el Gobierno intervenga de manera urgente y dé una solución real, porque —advierten— sin decisiones de fondo, el Estado seguirá llegando tarde.
La violencia juvenil vuelve a golpear con fuerza en Presidencia Roque Sáenz Peña. Bandas de menores que desde hace meses siembran terror en los barrios Santa Mónica, Pablo VI e Hipólito Yrigoyen destruyeron una carnicería ubicada a metros de una Escuela, profundizando el clima de miedo e impotencia entre vecinos y comerciantes.
“Días atrás, a gomerazos me rompieron la cámara de seguridad. Anoche me destrozaron el local”, relató el comerciante damnificado. El ataque no fue un hecho aislado, sino parte de una escalada constante de violencia que afecta a todo el sector comprendido entre calles 14 y 41.
Vecinos denuncian que bandas integradas por menores de entre 8 y 18 años protagonizan enfrentamientos a toda hora, con destrozos sistemáticos de cámaras, rejas, portones, basureros y ventanas de viviendas. La violencia es extrema: arrojan botellas de vidrio, utilizan hondas, armas de fabricación casera (“tumberas”) y amenazan a peatones, motociclistas y automovilistas.
La situación también impacta de lleno en las instituciones educativas. Escuelas y jardines del barrio sufrieron rotura de vidrios y daños materiales, generando un clima de temor permanente. “Nuestros hijos no pueden salir cuando baja el sol. Vivimos encerrados”, aseguran los vecinos.
Otro punto crítico es la destrucción del alumbrado público y privado, dejando las calles a oscuras para facilitar los ataques. Comerciantes denuncian además intimidaciones y pedidos de dinero, con reacciones violentas ante cualquier negativa.
Ayer hubo un operativo policial, pero para los vecinos fue apenas un parche. Reclaman una intervención urgente y efectiva del Gobierno, con soluciones reales y sostenidas en el tiempo. Exigen además que se haga responsables a los padres de los menores involucrados y que se recupere el control de una zona donde, aseguran, la violencia ya no es un hecho aislado sino una regla diaria.
En estos barrios de Sáenz Peña, la sensación es unánime: el miedo avanza más rápido que las respuestas del Estado.
FUENTE:
Eres Chaco

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