Policiales
La E.E.S. N.º 144 volvió a ser víctima de la delincuencia en un devastador robo
La institución "Juan Alfredo Martinet" sufrió un nuevo hecho delictivo durante del último fin de semana del pasado mes de julio. El hecho se dio a conocer en las últimas horas. Destruyeron accesos, sustrajeron la bomba de agua dejando al establecimiento sin suministro y hasta se llevaron el retrato del patrono escolar. La comunidad educativa exige soluciones definitivas.

Un nuevo episodio de inseguridad vuelve a golpear de lleno a la comunidad educativa de la Escuela de Educación Secundaria (E.E.S.) N.º 144 «Juan Alfredo Martinet». Durante el último fin de semana del sábado 25 de julio, delincuentes ingresaron nuevamente al establecimiento, provocando destrozos materiales, la interrupción de un servicio básico y la pérdida de elementos de alto valor histórico e institucional.
El hecho reabrió una herida profunda en una comunidad que, a lo largo de 14 años de gestión, ha sido víctima de incontables robos. «¿Treinta robos? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? Ya no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cada uno dejó daños, pérdidas y la misma sensación de impotencia», expresaron con angustia desde el equipo directivo.
Violancia, destrozos y despojo
Para ingresar a las instalaciones, los malvivientes forzaron violentamente la puerta de algarrobo de la Dirección, un acceso que ya había tenido que ser reemplazado años atrás tras ser destruido en un ilícito anterior.
Una vez en el interior, revolvieron oficinas, desparramaron documentación administrativa y sustrajeron diversos insumos operativos y simbólicos. Entre los elementos robados se destacan:
Patrimonio histórico: el cuadro con el retrato de Don Juan Alfredo Martinet, figura emblemática e identidad de la institución.
Servicios esenciales: La bomba de agua, la cual fue extraída tras violentar el acceso a la torre, dejando a la escuela sin el suministro del líquido elemento.
Mobiliario y equipamiento: tres sillas tapizadas negras, cortinas en color natural recientemente donadas, una pava eléctrica, vajilla, sellos oficiales y provisiones.
Un daño que afecta a toda la comunidad
Desde la institución remarcaron que este tipo de ataques no perjudican a un docente o directivo en particular, sino que atentan contra la educación pública y los cientos de estudiantes que asisten a diario. Cada hecho delictivo obliga a redirigir recursos destinados a la enseñanza para reparar rejas, reponer equipamiento y solucionar destrozos.
»No queremos acostumbrarnos a que robar una escuela sea una noticia más. No queremos naturalizar que quienes educamos debamos llegar un lunes sin saber qué habrán destruido o qué faltará esta vez», manifestó de forma categórica la directora del establecimiento, Prof. Andrea Dykyj.
La denuncia policial correspondiente ya fue radicada por las autoridades escolares. Sin embargo, el reclamo trasciende lo judicial: la comunidad exige medidas de seguridad concretas para frenar una seguidilla de delitos que pone en riesgo el derecho de los jóvenes a estudiar en un entorno digno y seguro
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